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Corinna zu Sayn-Wittgenstein o como quiera que se llame esta mujer que nos ha venido a devolver la esperanza a todas la mujeres del mundo, ha hecho unas declaraciones en forma de entrevista a Ana Romero que seg??n todos los que la han le??do, es magn??fica. No, yo no la he le??do, pero para entender de verdad en que situaci??n se encuentran las mujeres en el mundo y lo f??cil o dif??cil que lo tienen para abrirse camino en la sociedad, me ha bastado o??r a unos cuantos hombres que sobre ella debat??an en una cadena de TV que todos llaman progresista.
Y es que no hay palabras para elogiar el m??rito de esta mujer que no siendo de la aristocracia, ni siquiera de la alta burgues??a, ni de la media ni de la baja  de ninguna ciudad de Europa, sino de la clase media m??s media que de tan media, parec??an decir, roza casi la clase obrera, ha logrado abrirse camino en el proceloso mundo de las relaciones p??blicas, s??lo con la ayuda de sus manos y de su intelecto que al decir de esos caballeros es sorprendente y ha alcanzado hoy una posici??n que la sit??a en el centro de la vida social, de las m??s poderosas finanzas y de las casas reales m??s antiguas de Europa. Como la nuestra, por ejemplo. No ten??amos ni idea porque la transparencia, de existir en la vida p??blica, no alcanzar??a jam??s a la Casa Real ni a los secretos diplom??ticos de nuestro gobierno, pero a Corina le debemos cantidades de favores que Espa??a nunca podr?? pagarle, son acciones que ella ha emprendido aceptando la solicitud de nuestra diplomacia para solucionar alg??n asunto secreto o semi secreto, buscar trabajo al yerno del rey, hacer compa????a al monarca cuando va a cazar osos o elefantes y otros muchos que ella no menciona ni los menciona nadie porque Corina es sobre todo una mujer discreta y leal. Esto s??, todos estos favores los hace sin cobrar nada por ello, porque esta mujer admirable es buena amiga de la Casa Real, lo que quiere decir del Rey y de la Reina y de las Infantas y de sus consortes, y todo lo que hace lo hace por el bien de la Monarqu??a espa??ola y del gobierno de nuestra naci??n y de nuestra patria que al parecer, aunque por humildad no lo diga, la siente como propia.
Es realmente muy meritorio, porque Corinna se ha casado dos o tres veces, la ??ltima de las cuales con un Pr??ncipe, no de pa??s sino de comarca, alemana esto s??, pero para lo que ella quiere viene a ser lo mismo, porque no ha renunciado al t??tulo de princesa Wittgenstein que al parecer la ayuda mucho a abrirse paso entre las distintas realezas. Es posible que el t??tulo de princesa que lleva siempre puesto y el de Su Alteza Seren??sima con que exige que se dirijan a ella, le haya dado paso para poder solucionar problemas en Espa??a, aunque el gobierno diga hoy que no es cierto. Pero ??quien va a creer al gobierno con la que le est?? cayendo y dejar?? de creer lo que afirme esta mujer que ha trabajado para ser lo que es hoy y que tanta admiraci??n provocaba en esos contertulios que no ten??an suficientes alabanzas para encomiar su evoluci??n desde la nada a las m??s poderosas alturas, el desarrollo de su portentosa vida social y comercial, su porte y su rostro y su silueta, sin contar lo que hab??a logrado a pesar de tantas dificultades como las m??ltiples con que se ha topado y a las que ha tenido que hacer frente, la menor de las cuales no es ni mucho menos ser alta y rubia?
es natural que ahora hable y se defienda, porque lo que dicen los correos que un desaprensivo ha entregado al juez podr??an descabalgarla del puesto social que hoy ocupa y que con tanto esfuerzo ha conseguido,  y esto ella no lo va a consentir. Y si para lograr su prop??sito tiene que aparecer en las portadas de las revistas de medio mundo, lo har??, que no le importa por m??s que nunca lo haya buscado, porque ella no es una fr??vola que lo ??nico que quiere es el ??xito. En absoluto, el ??xito a ella ni le va ni le viene, lo ??nico que quiere es no perder clientes por culpa de que su nombre vaya unido al de unos simples imputados por m??s que uno de ellos sea el yerno de su amigo tan especial, el Rey de Espa??a.
Ya sabemos lo que tenemos que hacer hoy las mujeres que no hemos nacido arist??cratas, tanto si estamos en el paro como si nuestra vida profesional no avanza: tomarla como ejemplo, as?? parec??a que nos lo dec??an esos contertulios, sobre todo uno al que se le ca??a la baba hablando de Corina: casarnos con un pr??ncipe, que no es tan dif??cil, aunque no tengamos la suerte de que el que pesquemos sea pr??ncipe de Wittgenstein, introducirnos en casas reales con cualquier excusa que al parecer tampoco lo es, lograr uno o dos contratos con el gobierno de turno y luego, esto ya es una cuesti??n de azar, que el yerno de nuestro especial amigo sea imputado y nos de la oportunidad de aparecer en los medios defendiendo nuestro honor, pero no solo el nuestro, sino el de la Casa Real en la que con una intenci??n o con otra nos hemos introducido. Si no podemos ir a cazar elefantes, mala suerte, no es lo importante. Lo importante para concitar la admiraci??n de ese ??nclito contertulio y conseguir una vida profesional y amorosa en el top de la sociedad, es simplemente defender una monarqu??a en horas bajas y trabajar por el bien de la naci??n de turno, aunque sea como ella, sin cobrar, que de un modo o de otro la sociedad en la que se mueve sabr?? pag??rselo. As?? son los ricos poderosos, generosos y espl??ndidos.

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