Cerebro contra máquina: ¿amigos o enemigos?

La conexión entre el cerebro y la máquina es real. En este post hablaremos de implantes cerebrales. Suena a ciencia ficción, pero son una realidad y una gran esperanza para paliar muchas enfermedades.

Un reptil vive en tu cerebro

¿Puede la luna afectar nuestro cerebro?

En 2016, investigadores de la Universidad de Pittsburgh lograron que una persona con tetraplejía realizara siete tipos de movimientos con un brazo protésico a través de un implante cerebral en la corteza motora (gracias a ella podemos generar, mantener y completar sus movimientos) de su cerebro. .

¿Cómo lo hicieron? Bueno, este paciente ordenó un cierto movimiento a través de los pensamientos, como agarrar un vaso. Los electrodos del implante recogieron este comando y lo pasaron al brazo de la prótesis. Genial, ¿verdad?

Pero la diva no se detiene ahí. Pensaron que la prótesis en sí también podría estar involucrada, devolviendo información al cerebro de las personas. ¡Y lo consiguieron!

El equipo de Robert Gaunt (ingeniero biomédico y neurólogo) permitió que otro paciente con tetraplejía sintiera el tacto a través de implantes cerebrales colocados en su corteza somatosensorial y conectados a los dedos de una mano cibernética. Los sensores montados en dedos artificiales envían señales eléctricas al área de la corteza somatosensorial, que es responsable de tocar en ese dedo, imitando las sensaciones táctiles.

La corteza somatosensorial es un área específica del cerebro que recibe e interpreta toda la información proveniente del sistema táctil.

máquina del cerebro

Este tipo de tecnología se puede aplicar a enfermedades como la enfermedad de Parkinson, el Alzheimer o la epilepsia.

En 2017, el Servicio de Neurocirugía del Complejo Hospitalario Universitario de Cáceres, en conjunto con el soporte técnico del equipo de neurocirugía funcional del Hospital de Santiago de Compostela, implantó un estimulador cerebral profundo para el tratamiento de la enfermedad de Parkinson.

Los resultados son prometedores; Olvidémonos de la batalla “Cerebro contra máquina” e imaginemos un futuro en el que la inteligencia y la tecnología puedan convertirse en grandes amigos.

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