Expertos piden calma después de que la muerte de avispones en el norte de España provoque pánico

Un apicultor de 54 años murió tras recibir un golpe en la cara de un avispón asiático en Santiago de Compostela, en el norte de Galicia.

Se llamaron a los servicios de emergencia al área de Villaster luego de que encontraron a un hombre tirado en el piso junto a su propia colmena de abejas melíferas.

Los intentos de revivir al hombre no tuvieron éxito y fue declarado muerto en el acto.

Los detalles del caso provocaron el pánico y la imposición de temores entre varios medios de comunicación, afirmando falsamente que el insecto en cuestión era un avispón asiático gigante, apodado el “avispón asesino” por la prensa estadounidense.

El avispón gigante asiático dio a conocer recientemente esta noticia en Estados Unidos, ya que el país ha desvelado una serie de ejemplos por primera vez en la historia.

El “avispón asesino”, Vespa mandarinia, puede crecer hasta dos pulgadas de largo y tiene la capacidad de matar humanos con su picadura muy poderosa.

Sin embargo, la avispa en cuestión en Santiago de Compostela, Vespa Velutina, es esencialmente su hermano menor, y ha estado en el norte de España, así como en el Reino Unido y Francia desde 2010, informa El Mundo.

Son un poco más grandes que las avispas ordinarias, estos avispones invasores han destruido familias de abejas en el norte de la Península Ibérica.

La propagación de avispas asiáticas en el norte de España se ha convertido en un gran dolor de cabeza para los apicultores españoles.

Un avispón puede matar hasta 30 abejas al día, dejando a los apicultores tratando frenéticamente de mantenerlas bajo control.

En 2016, el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente de España creó un plan para combatir la propagación de los avispones y su impacto en la producción de miel en España.

Los expertos ambientales han advertido sobre los peligros de los avispones, pero insisten en que hay una recurrencia del pánico generalizado que se extiende por Estados Unidos.

“Estas dos especies son muy diferentes, tanto en tamaño como en potencia”, explica Joan Pino, subdirector del CREAF.

“Estos avispones no representan una amenaza directa para los seres humanos, y cualquier muerte causada por la viruela debe tratarse con la sospecha de una enfermedad o alergia subyacente”.

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