Kate Moss el Ave Fenix 2013

Kate Moss el Ave Fenix 2013
Hace dos a??os, Mario Testino visit?? Madrid para presentar ‘Todo o nada’, su exposici??n en el Thyssen. A escasos metros de sus magn??ficos retratos de modelos y estrellas de Hollywood, respondi?? a la pregunta m??s dif??cil: ??y si tuviese que elegir a una de aquellas mujeres? “Me quedo con Kate Moss”, respondi?? sin dudarlo. “Ha sido una de las personas que m??s me ha influenciado. Por su belleza, su sentido del humor… Es una de las l??deres en esa individualidad [que busco]”, explicaba el fot??grafo peruano. Tras sobrevivir a esc??ndalos y compa??eras de generaci??n, Kate Moss (Londres, 1974) celebra su cumplea??os profesional.
Dos de las fotograf??as realizadas por David Ross. | Efe/Bloomsbury Auctions

Dos de las fotograf??as realizadas por David Ross. | Efe/Bloomsbury Auctions
Su cuerpo menudo (mide 1,70, poco frente a “esas glamazonas de dos metros”, seg??n ella misma) y ese rostro de ojos almendrados y boca perfecta -heredero por igual de la sensualidad adolescente de Brigitte Bardot y del aire extraterrestre de Penelope Tree- llevan cinco lustros acaparando portadas de revistas de moda… y tabloides.
Ayer, sus primeras fotograf??as como modelo fueron subastadas en Londres por m??s de 7.000 euros. Moss ten??a 14 a??os cuando la retrat?? David Ross. Hac??a s??lo unas semanas que Sarah Doukas -que acababa de crear la agencia Storm- hab??a descubierto a aquella chica delgaducha y de precioso rostro en una cola de embarque en el aeropuerto JFK.

‘Sol??a estar sola en aeropuertos todo el puto tiempo. Era incre??blemente solitario’

De vuelta en Londres, la adolescente Moss cogi?? el tren desde el suburbio de Croydon y se plant?? en el estudio de Ross. “Era una chica encantadora y dulce que parec??a apabullada inicialmente, supongo. Pero le dije que estaba genial y que realmente no ten??a que hacer nada. Pronto se relaj??. El resto es historia…“, recuerda el fot??grafo en su web.
El ‘resto’ son 25 a??os de carrera, que Moss celebra desnud??ndose en cuerpo y alma. La modelo que ha hecho del enigma su bandera ha aprovechado su aniversario para hacer medidas confesiones a sus amigos Jess Hallet (en una conversaci??n incluida en el exquisito libro de fotograf??a ‘Kate Moss’, editado con motivo de su cumplea??os profesional) y James Fox (en la edici??n estadounidense de ‘Vanity Fair’).
Portadas del libro 'Kate Moss'.

Portadas del libro ‘Kate Moss’.
Adem??s de la Moss reina de las fiestas -Hallet recuerda c??mo la modelo improvis?? una fiesta en su suite, con Peter Gabriel al piano, tras un homenaje a Mandela en Sud??frica; Marc Jacobs todav??a no se explica c??mo la boda de Moss se convirti?? en cinco d??as de fiesta…-, por primera vez deja ver su cara vulnerable. “Sol??a estar sola en aeropuertos todo el puto tiempo. Era tan incre??blemente solitario”, cuenta a Hallet.
Hasta su primera portada (‘The Face’, 1990) pierde la alegr??a adolescente que transmit??an las fotos de Corinne Day: “Corinne me hizo llorar (…). Esa foto m??a corriendo por la playa nunca la olvidar??, porque hice al peluquero, que era el ??nico hombre en la sesi??n, darse la vuelta“, recuerda la modelo en ‘Vanity’.
Esas im??genes marcaron el inicio de una nueva ola en la fotograf??a de moda. Posturas y posados naturales; fuera glamour, fuera maquillaje… As?? lo explica la propia Moss: “Hab??a esa especie de reacci??n violenta a todo ese glamour, todo eso de Versace. Recuerdo que gente como Corinne [Day] y David Sims dec??an: ‘Vamos a cambiar la forma de ver las cosas de la gente, vamos a cambiar el mundo…’. Yo pensaba: ‘No se??is rid??culos, es una foto de moda’. ??Pero lo hicieron!”. Y ella fue el icono de aquel cambio.

Esc??ndalos

La pol??mica la acompa???? desde entonces. “Pedofilia”, dijeron sobre las fotos de Day en las que Moss aparec??a desnuda. Con su fichaje paraCalvin Klein en 1992, llegar??a la etiqueta de “heroin chic” -“nunca he tomado hero??na ni he sido anor??xica”, ha aclarado ahora- y, con su agitada relaci??n en 2005 con el ‘chico malo’ Pete Doherty, la de “cocaine Kate”.

‘Mi vena rebelde ha funcionado bien en ciertos aspectos. Me ha dado una especie de fuerza’

Muchos pensaron que las fotograf??as de Moss ante una raya de coca??naen el estudio de grabaci??n de Doherty eran el final de su carrera. Burberry, Chanel y H&M rompieron sus contratos publicitarios. Pero Kate volvi?? con m??s contratos y m??s sueldo tras pasar por rehabilitaci??n.
“[Mi vena rebelde] ha funcionado bien en ciertos aspectos, ??pero no en otros! Me ha dado una especie de fuerza”, dice Moss, quien sin embargo elude aquel oscuro episodio en ambas entrevistas. Hoy –casada y asentada con el rockero Jamie Hince tras una agitada vida sentimental en la que figuran Mario Sorrenti, Johnny Depp, Antony Langdon, Jake Chapman, Billy Zane, Leonardo DiCaprio, Evan Dando y Jefferson Hack, padre de su ??nica hija, Lila Grace, de 10 a??os-, ocupa el segundo puesto en la lista de modelos mejor pagadas. Es imagen de Longchamp, Mango, Rimmel y Vogue Eyewear y, desde 2007, dise??a una l??nea para TopShop.
S??lo Gisele B??ndchen supera sus 9,2 millones de d??lares anuales(unos siete millones de euros). Moss es, de hecho, la ??nica superviviente de aquella generaci??n de ‘supermodelos’ de los 90: la ??nica que sigue desfilando, creando tendencias y copando vallas publicitarias. ??A qu?? se debe el efecto Moss?

‘Cuando hago fotos, no pienso que soy yo. Me siento como otra persona’

Tiene una mente libre, desbordante y curiosa. A Kate la he encontrado siempre fascinante”, asegura Testino en el cat??logo de ‘Todo o Nada’. “Era un lienzo en blanco“, rememora Ross. “Es una de las pocas personas que puede convertir el ser modelo en un trabajo muy creativo”, explica Fabien Baron, editor del libro de Moss y responsable de su fichaje en Calvin Klein.
“Cuando hago fotos, no pienso que soy yo. Me siento como otra persona. Sin duda, hay un entendimiento entre el fot??grafo y la modelo sobre qui??n es la persona que est??s intentando crear”, explica Moss en el libro, sobre el que, por cierto, advierte: “No es una biograf??a. No quiero que sea una mirada atr??s, porque todav??a no me siento acabada, a??n no he terminado“.
‘Kate Moss’, Lunwerg Editores; 300 p??ginas; 59,50 euros

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