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??l solito, Ra??l, se encarg?? de amargar la noche al valencianismo. En una actuaci??n plet??rica, como en sus mejores tiempos , el 7 del Schalke recondujo un partido que el Valencia cre??a perfectamente encarrilado. Sinti??ndose superior el conjunto de Emery, jugando en campo alem??n y esperando matar la eliminatoria, Ra??l le tumb?? todos sus planes. Se interpuso entre la pareja de centrales y la burl?? por arriba y por abajo, por aqu?? y por all??. Exhibi?? todos los trucos que han acompa??ado su carrera hasta desesperar a la grada de Mestalla, que bram?? contra sus defensores. Y, mal hecho, contra Ra??l, mejor cuanto m??s le abucheaban. Conven??a no enfurecer a la bestia, que ya es el m??ximo goleador en las competiciones europeas: 71 dianas.

El Valencia le meti?? ritmo y ganas de poner la proa desde el primer momento. Emery repiti?? la idea del ??ltimo partido liguero en casa, ante el H??rcules, de retirar a los extremos, Joaqu??n y Pablo, a cambio de reforzar el juego interior con el tr??o de argentinos: Tino Costa, Banega y Dom??nguez. En el primer cuarto, sin embargo, al Valencia le cost?? avanzar, demasiado horizontal, sin escalonarse para progresar, absorbidos por la defensa adelantada del Schalke.
En ese lapso, Huntelaar pifi?? un remate claro ante las barbas de Guaita. Pero todo cambi?? por una jugada. Aduriz cay?? a la banda izquierda y esper?? a que lo desdoblara Mathieu, que llegaba como una flecha. El centro del franc??s lo remat?? de primeras Soldado, rapid??simo, al primer palo, su sexto tanto en el torneo. Lecci??n aprendida: el conjunto de Emery ten??a la obligaci??n de irrumpir en las alas a trav??s de los laterales. Lo entendi?? Mathieu y tambi??n Miguel por la otra orilla.
Animado por la ventaja, el Valencia disfrut?? de un rato de f??tbol. Apuntalado por las largas piernas de Topal en la medular y sublimado por Dom??nguez desde la mediapunta. A punto de ser traspasado al Juventus en el mercado invernal, el enganche argentino fue la piedra angular de su equipo en esos instantes que encendieron Mestalla suministrando con precisos pases a los dos delanteros, Aduriz y Soldado, que se escoraban a las bandas y bajaban constantemente a recibir el bal??n.
Mestalla cre??a que era el momento de aniquilar al Schalke y bram?? el nombre de Tino Costa cuando este se dispon??a a lanzar una falta desde la frontal. “??Tino, Tino, Tino!”. Tratando de sorprender al meta, Neuer, se le adelant?? Dom??nguez, cuyo disparo se march?? alto. Fue como si ese tiro errado apagara la luz de Dom??nguez, fundido en el tramo final de la primera parte. Lo aprovech?? el Schalke para presionar arriba y mostrar que Ra??l, list??simo como toda la vida, estaba ah?? para cambiar de rumbo la eliminatoria.
A los 33 a??os, el que fuera delantero del Madrid todav??a est?? para los peque??os y los grandes detalles, aqu?? un pase al primer toque, all?? una dejada de cabeza o un desmarque. Siempre en beneficio de su equipo. Siempre una amenaza para el rival. Mestalla lo tem??a y no pod??a ser de otra manera conociendo los precedentes. Era, de largo, el mejor del conjunto de Magath.
El Schalke repiti?? una jugada muy estudiada: pase en largo de Neuer, prolongaci??n de cabeza de uno de los dos puntas, Huntelaar, y remate de Ra??l con la derecha que repeli?? Guaita. En la otra ??rea, tanto Soldado como Aduriz eran muy superiores a los centrales germanos: en velocidad, en potencia, en todo. El Valencia lo ten??a todo a favor para poner tierra de por medio. Todo menos la frescura del Chori ni la punter??a de Aduriz.
La que le sobr?? a Ra??l a la primera ocasi??n. Al centro raso desde la izquierda de Jurado se adelant?? Ra??l, claro, birl??ndole la cartera a Navarro, antes de elegir el palo m??s alejado de Guaita para marcar. Ra??l lo celebr?? como si hubiese marcado en el Camp Nou, lleno de la furia que ha jalonado su carrera, consciente de que reivindicaba su acierto una vez m??s ante su p??blico y para la eternidad.
Emery despidi?? a dos de sus argentinos (floj??simo Banega y desmejorado Dom??nguez) retornando a los extremos con Joaqu??n y Vicente. El Valencia se lanz?? a un ataque desesperado y an??rquico, parti??ndose en dos, e invitando a Ra??l a hurgar en la herida, como ese pase final a Hao que volvi?? a salvar Guaita. Tras su recital, Ra??l se march?? de Mestalla aplaudiendo al escaso p??blico que quedaba. Hab??a impartido su en??sima lecci??n.

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