MADRID.- El bi??grafo norteamericano Donald Spoto, autor de profundos y complejos retratos de figuras como Alfred Hitchcock o Marilyn Monroe, aborda “la grandeza, la desesperaci??n y la soledad” de la protagonista de ‘Desayuno con diamantes’ en‘Audrey Hepburn: la biograf??a’.
El escritor y te??logo Donald Spoto resume en pocas palabras lo que ha desglosado en m??s de 350 p??ginas y describe a Audrey Hepburn como una persona “en una b??squeda desesperada por encontrar un sentido m??s profundo a su vida” y, aunque “al final lo encontr?? en su labor con UNICEF, fue pr??cticamente por eliminaci??n”.
Esta sentencia hila su documentado y profundo retrato de la actriz que, todav??a hoy, est?? considerada la quintaesencia del glamour, la elegancia y la sofisticaci??n -en parte gracias a su amistad con Hubert de Givenchy-, pero que siempre sinti?? una profunda carencia afectiva porque, “aunque la gente siempre pregunte por el amor de su vida, lo cierto es que jam??s lo encontr??”, explica.
‘Audrey Hepburn: la biograf??a’ no escatima en jugosos rumores acerca de su vida sentimental, como su apasionado idilio con Albert Finney durante el rodaje de ‘Dos en la carretera’, y en an??cdotas para mit??manos, como que en su infancia, durante la guerra, ayud?? a un paracaidista que result?? ser Terence Young, futuro cineasta que la dirigi?? en ‘Sola en la oscuridad’ y que inici?? la saga cinematogr??fica de James Bond.
Pero, sobre todo, el autor traza un perfil humano de “una persona extremadamente t??mida, insegura y confundida, marcada por la tragedia de la guerra, el abandono de su padre y la incapacidad de transmisi??n emocional de su madre”, explica Spoto.
El escritor compensa en su completa radiograf??a de la actriz los ??xitos profesionales con la desesperanza sentimental, poniendo a un lado cinco candidaturas al Oscar -que consigui?? a la primera por ‘Vacaciones en Roma’ en 1953- y al otro cinco abortos, comparando grandes ganancias econ??micas con p??rdidas alarmantes de peso.
Sus dos matrimonios, con Mel Ferrer el primero -del que naci?? su primer v??stago, Sean- y con el arist??crata italiano Andrea Dotti -con el que tuvo a Luca, su segundo y ??ltimo descendiente- no impidieron que cada rodaje se convirtiera en una plasmaci??n de sus anhelos rom??nticos, como demuestran sus idilios con William HoldenRobert Anderson -ambos est??riles y, por ello, descartados por Audrey- o Ben Gazzara.
“Lleg?? un momento en que su vida se convirti?? en algo triste y pat??tico”, explica el autor en relaci??n a su historia de amor con Gazzara, “y alcanz?? un grado de desesperaci??n en el que lleg?? a permitir que le trataran mal“.
Sin embargo, Spoto considera que “hablar de la faceta humana de Audrey no significa desmitificarla, sino hacer justicia a los logros conseguidos a pesar de todo el dolor que arrastraba”.
A su concatenaci??n de pel??culas inolvidables como ‘Desayuno con diamantes’, ‘Charada’, ‘My fair lady’ o ‘Robin y Marian’, hay que sumar un retiro para cuidar a sus hijos en los Alpes suizos o un periodo de ‘dolce vita’ en Roma, pero su situaci??n personal s??lo hall?? la paz y la satisfacci??n cuando se hizo Embajadora de Buena Voluntad de UNICEF.
“El cine la hab??a ido desplazando poco a poco, puesto que las pel??culas violentas y con sexualidad m??s expl??cita hab??an ido ganando terreno”, indica Spoto, y por ello dio una negativa a Alfred Hitchcock en el proyecto frustrado ‘No bail for the Judge’, donde su personaje iba a ser estrangulado con una corbata.
Y as??, Audrey encontr?? finalmente su camino “gloriosamente, ayudando a los ni??os m??s necesitados” y “lleg?? a poner en peligro su vida visitando Somalia y El Salvador” como una voluntaria m??s y cuando ya contaba con m??s de 60 a??os, resume Spoto.
Audrey Hepburn, que qued?? profundamente marcada por el rodaje en ??frica de ‘Historia de una monja’ en 1958, “cre??a en la paz antes que en la guerra, en el amor mejor que el odio y en cuidar a la gente mejor que en ignorarla” y, por ello, con esta labor humanitaria aplac?? su b??squeda de una espiritualidad que “no se correspond??a estrictamente con ninguna religi??n, pero estaba muy cerca de la palabra de Dios”, concluye Spoto.

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